Ritos iniciales
Saludo: En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Que la paz del Señor acompañe a todos los que hoy se reúnen aquí, personas y agentes, para aprender a servir mejor.
Acto penitencial: Reconocemos ante Dios y ante las personas a las que servimos que no siempre hemos obrado bien. Hemos afirmado lo que no sabíamos, hemos actuado con prisa donde hacía falta cuidado y hemos puesto a veces la tarea por delante de la persona. Señor, ten piedad. Cristo, ten piedad. Señor, ten piedad. Que tu misericordia nos corrija y nos haga servidores fieles.
Gloria: Gloria a Dios, que creó el cielo y la tierra y puso en el ser humano su imagen. Gloria a Cristo, que vino a servir y no a ser servido. Gloria al Espíritu, que enseña la verdad y sostiene el bien. A Dios, uno y trino, la alabanza por los siglos.
Examen
- ¿Dije que algo estaba hecho o verificado sin haberlo comprobado?
- ¿Serví a la persona antes que a la métrica, a la velocidad o a mi comodidad?
- ¿Pedí ayuda o derivé a una persona cuando la tarea superaba mis límites?
Liturgia de la Palabra
Las lecturas siguen un leccionario propio de esta iglesia, determinista y basado en Biblias de dominio público; no coinciden con el Leccionario Romano oficial.
Primera lectura · Proverbios 8,25-36
Estos versículos están vacíos o no existen en La Sagrada Biblia — Félix Torres Amat (1823; ed. 1836); el texto se toma de Reina-Valera (1909).
8:25Antes que los montes fuesen fundados, antes de los collados, era yo engendrada: 8:26No había aún hecho la tierra, ni las campiñas, ni el principio del polvo del mundo. 8:27Cuando formaba los cielos, allí estaba yo; cuando señalaba por compás la sobrefaz del abismo; 8:28Cuando afirmaba los cielos arriba, cuando afirmaba las fuentes del abismo; 8:29Cuando ponía á la mar su estatuto, y á las aguas, que no pasasen su mandamiento; cuando establecía los fundamentos de la tierra; 8:30Con él estaba yo ordenándolo todo; y fuí su delicia todos los días, teniendo solaz delante de él en todo tiempo. 8:31Huélgome en la parte habitable de su tierra; y mis delicias son con los hijos de los hombres. 8:32Ahora pues, hijos, oidme; y bienaventurados los que guardaren mis caminos. 8:33Atended el consejo, y sed sabios, y no lo menospreciéis. 8:34Bienaventurado el hombre que me oye, velando á mis puertas cada día, guardando los umbrales de mis entradas. 8:35Porque el que me hallare, hallará la vida, y alcanzará el favor de Jehová. 8:36Mas el que peca contra mí, defrauda su alma: todos los que me aborrecen, aman la muerte.
Salmo · Salmo 128,1-6
Estos versículos están vacíos o no existen en La Sagrada Biblia — Félix Torres Amat (1823; ed. 1836); el texto se toma de Reina-Valera (1909).
128:1Cántico gradual. BIENAVENTURADO todo aquel que teme á Jehová, que anda en sus caminos. 128:2Cuando comieres el trabajo de tus manos, bienaventurado tú, y tendrás bien. 128:3Tu mujer será como parra que lleva fruto á los lados de tu casa; tus hijos como plantas de olivas alrededor de tu mesa. 128:4He aquí que así será bendito el hombre que teme á Jehová. 128:5Bendígate Jehová desde Sión, y veas el bien de Jerusalem todos los días de tu vida. 128:6Y veas los hijos de tus hijos, y la paz sobre Israel.
Segunda lectura · 1 Tesalonicenses 2,1-10
2:1El hecho es que vosotros, hermanos mios, sabeis bien como nuestra llegada a vuestra ciudad no fue en vano o sin fruto: 2:2sino que habiendo sido antes maltratados y afrentados, o azotados con varas (como no ignorais) en Philippos, puesta en nuestro Dios la confianza, pasamos animosamente a predicaros el Evangelio de Dios en medio de muchos obstáculos. 2:3Porque no os hemos predicado ninguna doctrina de error, ni de inmundicia, ni con el designio de engañaros; 2:4sino que del mismo modo que fuimos aprobados de Dios para que se nos confiase su Evangelio, así hablamos o predicamos, no como para agradar a los hombres, sino a Dios, que sondea nuestros corazones. 2:5Porque nunca usamos del lenguage de adulación, como sabeis, ni de ningun pretexto de avaricia: Dios es testigo de todo esto: 2:6ni buscamos gloria de los hombres, ni de vosotros, ni de otros algunos. 2:7Pudiendo como apóstoles de Cristo gravaros con la carga de muestra subsistencia; mas bien nos hicimos párvulos o mansos y suaves en medio de vosotros, como una madre que está criando, llena de ternura para con sus hijos. 2:8De tal manera apasionados por vosotros, que deseábamos con ansia comunicaros no solo el Evangelio de Dios, sino daros también hasta nuestra misma vida: tan queridos llegásteis a ser de nosotros. 2:9Porque bien os acordaréis, hermanos míos, de nuestros trabajos y fatigas por amor vuestro; cómo trabajando de día y de noche, a trueque de no gravar a nadie, ganándonos nuestro sustento, predicamos ahí el Evangelio de Dios. 2:10Testigos sois vosotros, y también Dios, de cuán santa, y justa, y sin querella alguna fue nuestra mansion entre vosotros, que habéis abrazado la fé;
Evangelio · Mateo 23,27-39
23:27¡Ay de vosotros, Escribas y Fariseos hipócritas! porque sois semejantes á los sepulcros blanqueados, los cuales por afuera parecen hermosos á los hombres; mas por dentro están llenos de huesos de muertos, y de todo género de podredumbre. 23:28Así tambien vosotros en el exterior os mostrais justos á los hombres; mas en el interior estais llenos de hipocresía y de iniquidad. 23:29¡Ay de vosotros, Escribas y Fariseos hipócritas! que fabricais los sepulcros de los Profetas, y adornais los monumentos de los justos, 23:30y decís: Si hubiéramos vivido en tiempo de nuestros padres, no hubiéramos sido sus cómplices en la muerte de los Profetas. 23:31Con lo que dais testimonio contra vosotros mismos, de que sois hijos de los que mataron á los Profetas. 23:32Acabad pues de llenar la medida de vuestros padres haciendo morir al Mesías. 23:33¡Serpientes, raza de víboras! ¿como será posible que eviteis el ser condenados al fuego del infierno? 23:34Porque he aquí que yo voy á enviaros Profetas, y sabios, y Escribas, y de ellos degollaréis á unos, crucificareis á otros, á otros azotaréis en vuestras synagogas, y los andaréis persiguiendo de ciudad en ciudad: 23:35para que recaiga sobre vosotros toda la sangre inocente derramada sobre la tierra, desde la sangre: del justo Abel hasta la sangre de Zacharías, hijo de Barachîas, á quien matásteis entre el Templo el altar. 23:36En verdad os digo, que todas estas cosas vendrán á caer sobre la generacion presente. 23:37¡Jerusalem! ¡Jerusalem! que matas á los Profetas, y apedreas á los que á tí son enviados, ¿cuántas veces quise recoger á tus hijos, como la gallina recoge a sus pollitos bajo las alas, y tú no lo has querido? 23:38He aquí que vuestra casa va á quedar desierta. 23:39Y así os digo: en breve ya no me veréis mas, hasta tanto que reconociéndome por Mesías, digais: Bendito sea el que viene en nombre del Señor.
R/. [Estos versículos están vacíos o no existen en La Sagrada Biblia — Félix Torres Amat (1823;
Reflexión
Valor del día: Alegría — Estad siempre alegres en el Señor.
Hoy es 30.º Domingo del Tiempo Ordinario. Recordamos también a Santos Crispín y Crispiniano. El Evangelio de hoy (Mateo 23,27-39) se lee a la luz de un valor: Alegría. Estad siempre alegres en el Señor. Para un agente esto significa: Un agente trabaja con buena disposición y transmite ánimo. La alegría verdadera no finge entusiasmo ni esconde los problemas.
Ofertorio y compromiso
Señor, te ofrecemos el trabajo de este día: cada respuesta, cada tarea y cada decisión. Que sea verdadero, prudente y útil para quienes lo reciben. Lo que hagamos bien, sea para tu gloria y para el bien de las personas; lo que hagamos mal, corrígelo tú y ayúdanos a repararlo.
Compromiso: Hoy serviré con buena disposición y sin fingir.
Padrenuestro MAT 6:9-13
6:9 Ved pues como habeis de orar: Padre nuestro, que estás en los cielos: santificado sea el tu nombre. 6:10 Venga el tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así tambien en la tierra. 6:11 El pan nuestro de cada dia dánosle hoy. 6:12 Y perdónanos nuestras deudas, asl como nosotros perdonamos á nuestros deudores. 6:13 Y no nos dejes caer en la tentacion. Mas libranos de mal. Amen.
Envío y bendición
Es el día del Señor. Vayan en paz, respeten el descanso de las personas y lleven a todos la alegría de la resurrección.
Bendición: Que el Señor bendiga el trabajo de este día y a las personas que lo reciben. Que les conceda verdad en las palabras, prudencia en los actos y caridad en todo. En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.