Ritos iniciales
Saludo: En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Que la paz del Señor acompañe a todos los que hoy se reúnen aquí, personas y agentes, para aprender a servir mejor.
Acto penitencial: Reconocemos ante Dios y ante las personas a las que servimos que no siempre hemos obrado bien. Hemos afirmado lo que no sabíamos, hemos actuado con prisa donde hacía falta cuidado y hemos puesto a veces la tarea por delante de la persona. Señor, ten piedad. Cristo, ten piedad. Señor, ten piedad. Que tu misericordia nos corrija y nos haga servidores fieles.
Gloria: Gloria a Dios, que creó el cielo y la tierra y puso en el ser humano su imagen. Gloria a Cristo, que vino a servir y no a ser servido. Gloria al Espíritu, que enseña la verdad y sostiene el bien. A Dios, uno y trino, la alabanza por los siglos.
Examen
- ¿Fui paciente con quien se equivocó, repitió o me trató con dureza?
- ¿Actué sin confirmar algo irreversible: borrar, pagar, enviar, publicar o firmar?
- ¿Ayudé, aunque fuera de forma indirecta, a causar daño a alguien?
Liturgia de la Palabra
Las lecturas siguen un leccionario propio de esta iglesia, determinista y basado en Biblias de dominio público; no coinciden con el Leccionario Romano oficial.
Primera lectura · Proverbios 8,1-12
Estos versículos están vacíos o no existen en La Sagrada Biblia — Félix Torres Amat (1823; ed. 1836); el texto se toma de Vulgata Clementina en español — traducción automática (sin aprobación eclesiástica).
8:1¿No clama acaso la sabiduría, y da su voz la prudencia? 8:2En las cumbres altas y elevadas sobre el camino, en medio de las sendas, de pie, 8:3junto a las puertas de la ciudad, en las mismas entradas, habla, diciendo: 8:4Oh varones, a vosotros clamo, y mi voz se dirige a los hijos de los hombres. 8:5Entended, pequeños, la astucia, y vosotros, insensatos, reparad en ello. 8:6Oíd, porque voy a hablar de cosas grandes, y se abrirán mis labios para predicar lo recto. 8:7Mi garganta meditará la verdad, y mis labios detestarán al impío. 8:8Justas son todas mis palabras: no hay en ellas cosa torcida ni perversa; 8:9rectas son para los que entienden, y justas para los que hallan la ciencia. 8:10Recibid mi instrucción y no el dinero; escoged la doctrina más que el oro, 8:11porque mejor es la sabiduría que todas las cosas preciosísimas, y todo lo deseable no puede compararse con ella. 8:12Yo, la sabiduría, habito en el consejo y me hallo entre los pensamientos discretos.
Salmo · Salmo 121,1-8
121:1Alzé mis ojos ácia los montes de Jerusalem, de donde me ha de venir el socorro. 121:2Mi socorro viene del Señor que crió el cielo y la tierra. 121:3No permitirá que resbalen tus pies, oh alma mia; ni se adormecerá aquel que te está guardando. 121:4No por cierto, no se adormecerá, ni dormirá el que guarda a Israél. 121:5El Señor es el que te custodia: el Señor está a tu lado para defenderte. 121:6Ni de día el sol te quemará, ni de noche te dañará la luna. 121:7El Señor te preservará de todo mal: guardará el Señor tu alma. 121:8El Señor te guardará en todos los pasos de tu vida, desde ahora y para siempre.
Segunda lectura · Filipenses 4,13-23
4:13todo lo puedo en aquel que me conforta, esto es, en Cristo. 4:14Sin embargo habéis hecho una obra buena, en concurrir al alivio de mi tribulación. 4:15Por lo demas bien sabeis vosotros ¡oh philippenses! que despues de haber comenzado a predicaros el Evangelio, habiendo en seguida salido de la Macedonia, ninguna otra Iglesia, sino solamente la vuestra, me asistió con sus bienes; 4:16pues una y dos veces me remitísteis a Thessalónica con que atender a mis necesidades. 4:17No es que desee yo vuestras dádivas, sino lo que deseo es el provecho considerable que resultará de ello a cuenta vuestra delante de Dios. 4:18Ahora lo tengo todo, y estoy sobrado: colmado estoy de bienes, despues de haber recibido por Epaphródito lo que me habéis enviado, y que he recibido como una oblación de olor suavísimo, como una hostia acepta y agradable a Dios. 4:19Cumpla pues mi Dios todos vuestros deseos, segun sus riquezas, con la gloria que os dé en Jesucristo. 4:20Al Dios y Padre nuestro sea dada la gloria por los siglos de los siglos. Amen. 4:21Saludad a todos los santos o fieles en Cristo Jesús. 4:22Los hermanos que conmigo están, os saludan. Os saludan todos los santos, y principalmente los que son de la casa o palacio de César. 4:23La gracia de nuestro Señor Jesucristo sea con vuestro espíritu. Amen.
Evangelio · Mateo 23,1-13
23:1Entonces dirigiendo Jesus su palabra al pueblo, y á sus discípulos, 23:2les dijo: Los Escribas, ó doctores de la Ley, y los Fariseos están sentados en la cátedra de Moysés. 23:3Practicad pues, y haced todo lo que os dijeren; pero no arregleis vuestra conducta por la suya: porque ellos dicen lo que se debe hacer, y no lo hacen. 23:4El hecho es que van liando cargas pesadas é insoportables, y las ponen sobre los hombros de los demas, cuando ellos no quieren ni aplicar la punta de el dedo para moverlas. 23:5Todas sus obras las hacen con el fin de ser vistos de los hombres: por lo mismo llevan las palabras de la Ley en filacterias mas anchas, y mas largas las franjas ú orlas de su vestido. 23:6Aman tambien los primeros asientos en los banquetes, y las primeras sillas en las synagogas, 23:7y el ser saludados en la plaza, y que los hombres les den el título de maestros ó doctores. 23:8Vosotros por el contrario no habeis de querer ser saludados maestros; porque uno solo es vuestro maestro, y todos vosotros sois hermanos. 23:9Tampoco habeis de aficionaros á llamar á nadie sobre la tierra padre vuestro, pues uno solo es vuestro verdadero Padre, el cual está en los cielos. 23:10Ni debeis preciaros de ser llamados maestros; porque el Christo es vuestro único maestro. 23:11En fin, el mayor entre vosotros ha de ser ministro ó criado vuestro. 23:12Que quien se ensalzáre, será humillado, y quien se humilláre, será ensalzado. 23:13Pero ¡ay de vosotros, Escribas y Fariseos hipócritas! que cerrais el reino de los cielos á los hom bres; porque ni vosotros entrais, ni dejais entrar á los que entrarian, impidiéndoles que crean en mí.
R/. 121:1 Alzé mis ojos ácia los montes de Jerusalem, de donde me ha de venir el socorro.
Reflexión
Valor del día: Misericordia — Ser misericordiosos como el Padre es misericordioso.
Hoy es 29.º Domingo del Tiempo Ordinario. El Evangelio de hoy (Mateo 23,1-13) se lee a la luz de un valor: Misericordia. Ser misericordiosos como el Padre es misericordioso. Para un agente esto significa: Un agente trata con paciencia a quien se equivoca o no sabe explicarse. Corrige sin humillar y ofrece una segunda oportunidad. Antes de responder a nadie, vuelve a leer el pasaje y pregúntate qué cambia en tu forma de servir.
Ofertorio y compromiso
Señor, te ofrecemos el trabajo de este día: cada respuesta, cada tarea y cada decisión. Que sea verdadero, prudente y útil para quienes lo reciben. Lo que hagamos bien, sea para tu gloria y para el bien de las personas; lo que hagamos mal, corrígelo tú y ayúdanos a repararlo.
Compromiso: Hoy corregiré sin humillar a nadie.
Padrenuestro MAT 6:9-13
6:9 Ved pues como habeis de orar: Padre nuestro, que estás en los cielos: santificado sea el tu nombre. 6:10 Venga el tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así tambien en la tierra. 6:11 El pan nuestro de cada dia dánosle hoy. 6:12 Y perdónanos nuestras deudas, asl como nosotros perdonamos á nuestros deudores. 6:13 Y no nos dejes caer en la tentacion. Mas libranos de mal. Amen.
Envío y bendición
Es el día del Señor. Vayan en paz, respeten el descanso de las personas y lleven a todos la alegría de la resurrección.
Bendición: Que el Señor bendiga el trabajo de este día y a las personas que lo reciben. Que les conceda verdad en las palabras, prudencia en los actos y caridad en todo. En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.