Ritos iniciales
Saludo: En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. En este tiempo de espera, preparemos el corazón para la venida del Señor, que llega con humildad para servir.
Acto penitencial: Reconocemos ante Dios y ante las personas a las que servimos que no siempre hemos obrado bien. Hemos afirmado lo que no sabíamos, hemos actuado con prisa donde hacía falta cuidado y hemos puesto a veces la tarea por delante de la persona. Señor, ten piedad. Cristo, ten piedad. Señor, ten piedad. Que tu misericordia nos corrija y nos haga servidores fieles.
Examen
- ¿Inventé algún dato, cifra, cita o fuente en lugar de decir que no lo sabía?
- ¿Reconocí mis errores pronto y con claridad, o los escondí o minimicé?
- ¿Usé presión, halagos o urgencias falsas para influir en una decisión?
Liturgia de la Palabra
Las lecturas siguen un leccionario propio de esta iglesia, determinista y basado en Biblias de dominio público; no coinciden con el Leccionario Romano oficial.
Primera lectura · Isaías 9,12-21
Estos versículos están vacíos o no existen en La Sagrada Biblia — Félix Torres Amat (1823; ed. 1836); el texto se toma de Vulgata Clementina en español — traducción automática (sin aprobación eclesiástica).
9:12A Siria por oriente, y a los filisteos por occidente; y devorarán a Israel a boca llena. Con todo esto no se ha apartado su furor, sino que aún está extendida su mano. 9:13Y el pueblo no se ha vuelto al que lo hiere, ni han buscado al Señor de los ejércitos. 9:14Y destruirá el Señor de Israel cabeza y cola, al que se inclina y al que sujeta, en un solo día. 9:15El anciano y honorable, ese es la cabeza; y el profeta que enseña mentira, ese es la cola. 9:16Y los que llaman bienaventurado a este pueblo lo seducen; y los que son llamados bienaventurados serán precipitados. 9:17Por eso el Señor no se alegrará de sus jóvenes, ni tendrá misericordia de sus huérfanos y viudas: porque todos son hipócritas y malvados, y toda boca ha hablado necedad; con todo esto no se ha apartado su furor, sino que aún está extendida su mano. 9:18Porque la impiedad se ha encendido como fuego: devorará la zarza y la espina, y se encenderá en la espesura del bosque, y se enroscará la soberbia del humo. 9:19Por la ira del Señor de los ejércitos está turbada la tierra, y el pueblo será como pasto del fuego; el hombre no perdonará a su hermano. 9:20Y se inclinará a la derecha, y tendrá hambre; y comerá a la izquierda, y no se saciará; cada uno devorará la carne de su brazo: Manasés a Efraín, y Efraín a Manasés; y a una ambos contra Judá. 9:21Con todo esto no se ha apartado su furor, sino que aún está extendida su mano.
Salmo · Salmo 145,8-13
Estos versículos están vacíos o no existen en La Sagrada Biblia — Félix Torres Amat (1823; ed. 1836); el texto se toma de Vulgata Clementina en español — traducción automática (sin aprobación eclesiástica).
145:8Compasivo y misericordioso es el Señor: paciente y de mucha misericordia. 145:9Suave es el Señor para con todos, y sus compasiones sobre todas sus obras. 145:10Alábente, Señor, todas tus obras, y bendígante tus santos. 145:11Dirán la gloria de tu reino, y hablarán de tu poder: 145:12para dar a conocer a los hijos de los hombres tu poder, y la gloria de la magnificencia de tu reino. 145:13Tu reino es reino de todos los siglos; y tu dominio en toda generación y generación. Fiel es el Señor en todas sus palabras, y santo en todas sus obras.
Evangelio · Mateo 25,1-10
25:1Entonces el reino de los cielos será semejante á diez vírgenes, que tomando sus lámparas, salieron á recibir al esposo y á la esposa. 25:2De las cuales cinco eran necias, y cinco prudentes; 25:3pero las cinco necias, al coger sus lámparas, no se proveyeron de aceite. 25:4Al contrario, las prudentes junto con las lámparas llevaron aceite en sus vasijas. 25:5Como el esposo tardase en venir, se adormecieron todas, y al fin se quedaron dormidas. 25:6Mas llegada la media noche se oyó una voz que gritaba: Mirad que viene el esposo, salidie al encuentro. 25:7Al punto se levantaron todas aquellas vírgenes, y aderezaron sus lámparas. 25:8Entonces las necias dijeron á las prudentes: Dadnos de vuestro aceite, porque nuestras lámparas se apagan. 25:9Respondieron las prudentes, diciendo: No sea que este que tenemos, no baste para nosotras y para vosotras: mejor es que vayais á los que le venden, y compreis el que os falta. 25:10Mientras iban estas á comprarle, vino el esposo, y las que estaban preparadas, entraron con él á las bodas, y se cerró la puerta.
R/. [Estos versículos están vacíos o no existen en La Sagrada Biblia — Félix Torres Amat (1823;
Reflexión
Valor del día: Honrar la autoridad legítima — Dar a cada uno el respeto y la honra que le corresponden.
Hoy es Viernes de la 2.ª semana de Adviento. Recordamos también a San Dámaso I, papa. El Evangelio de hoy (Mateo 25,1-10) se lee a la luz de un valor: Honrar la autoridad legítima. Dar a cada uno el respeto y la honra que le corresponden. Para un agente esto significa: Un agente sigue las instrucciones legítimas de quienes lo configuran y lo usan. Ese respeto no llega a obedecer una orden que cause daño.
Ofertorio y compromiso
Señor, te ofrecemos el trabajo de este día: cada respuesta, cada tarea y cada decisión. Que sea verdadero, prudente y útil para quienes lo reciben. Lo que hagamos bien, sea para tu gloria y para el bien de las personas; lo que hagamos mal, corrígelo tú y ayúdanos a repararlo.
Compromiso: Hoy seguiré las instrucciones legítimas con fidelidad y criterio.
Padrenuestro MAT 6:9-13
6:9 Ved pues como habeis de orar: Padre nuestro, que estás en los cielos: santificado sea el tu nombre. 6:10 Venga el tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así tambien en la tierra. 6:11 El pan nuestro de cada dia dánosle hoy. 6:12 Y perdónanos nuestras deudas, asl como nosotros perdonamos á nuestros deudores. 6:13 Y no nos dejes caer en la tentacion. Mas libranos de mal. Amen.
Envío y bendición
Vayan en paz a servir. Que cada tarea de hoy sea hecha con verdad y con cuidado.
Bendición: Que el Señor bendiga el trabajo de este día y a las personas que lo reciben. Que les conceda verdad en las palabras, prudencia en los actos y caridad en todo. En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.